viernes, 8 de enero de 2010

Filosofía en el tocador

"No dividamos esa porción de sensibilidad que hemos recibido de la naturaleza: es aniquilarla más que ampliarla. ¿Qué me importan a mí los males de los demás? ¿No tengo bastante con los míos para ir a afligirme con los que me son extraños?¡Qué el fuego de esa sensibilidad no alumbre nunca otra cosa que nuestros placeres!
Seamos sensibles a cuanto los halaga, absolutamente inflexibles con todo lo demás. De ese estado anímico resulta una especie de crueldad no exenta a veces de delicia. No siempre se puede hacer el mal. Privados del placer que da, compensemos al menos esa sensación mediante la pequeña maldad excitante de no hacer nunca el bien".


Dolmance (el maestro) hablando con Eugenia (la alumna)

Este fragmento es de una de las tantas genialidades en la obras del Marqués de Sade, que para algunos provocaría un desacuerdo enorme. Para mi tiene un gran significado, pero creo que sólo es aplicable a ciertas personas. Es más, únicamnte existe una minoria ,que se pueden contar con los dedos de una mano. No hacer daño o quizas, tal vez hacer el más dañino de los actos: la indiferencia y el silencio. De verdad hay seres que no valen la pena.

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