perfecta cultura intelectual, no basta que conozca los mejores métodos
modernos y que los haya ejercitado sabiendo hacer rápidas inferencias
de los efectos a las causas, que es lo que da celebridad a los
diagnósticos; necesita además de esto, esa elocuencia que también
sabe adaptarse a cada individuo y que fortalece el ánimo de los
enfermos; aquella virilidad que disipa la timidez (polilla de todo
enfermo), una cierta flexibilidad diplomática en las relaciones con los
que necesitan alegría para curarse y los que deben (y pueden) hallar
un goce en las causas de salud, toda la ingeniosidad de un agente de
policía y de un procurador para averiguar los secretos de un alma sin
revelarlos; en suma: el médico perfecto necesita hoy utilizar todos los
procedimientos y todas las artes de las demás profesiones.
Humano,demasiado humano.
Nietzsche

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