miércoles, 20 de enero de 2010

enamoramiento

No debería estar permitido, cuando se está enamorado, tomar
una decisión sobre su vida, y fijar de una vez para siempre, a causa de
un capricho violento, el carácter de su sociedad; se debería declarar
públicamente nulos los juramentos de los enamorados y negarse a
casarlos, y esto porque se debía dar al matrimonio una importancia
mucho más grande, de suerte que en los casos en que se realiza hoy no
se realizase. La mayor parte de los matrimonios ¿no son de tal clase
que no se desea tener por testigo a un tercero? Y este tercero no falta
nunca -es el niño-; es más que el testigo: ¡es el cabeza de turco!

Aurora.


Nietzsche

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada