martes, 13 de abril de 2010

El amor según Schopenhauer y bueno igual lo es para mí.

El fin definitivo de toda empresa amorosa, lo mismo si se inclina a lo trágico que a lo cómico, es, en realidad, entre los diversos fines de la vida humana, el más grave e importante, y merece la profunda seriedad con que cada uno lo
persigue.

En efecto, se trata nada menos que de la combinación de la generación próxima. Los actores que entrarán en escena cuando salgamos nosotros, se encontrarán así determinados en su existencia y en su naturaleza por esta pasión tan frívola. Lo mismo que el ser, de esas personas futuras la naturaleza propia de su carácter, su essentia, depende en absoluto de la elección individual por el amor de los sexos, y se encuentra así irrevocablemente fijada desde todos los puntos de vista. He aquí la clave del problema: la conoceremos mejor cuando hayamos recorrido todos los
grados del amor, desde la inclinación más fugitiva hasta la pasión más vehemente; entonces reconoceremos que su diversidad nace del grado de la individualización
en la elección.

Todas las pasiones amorosas de la generación presente no son, pues, para la humanidad entera más que una meditatio compositionis generationis futuroe, e qua
iterum pendent ennumeroe generationes. Ya no se trata, en efecto, como en las otras pasiones humanas, de una desventaja o una ventaja individual, sino de la existencia
y especial constitución de la humanidad futura. En ese caso alcanza su más alto poderío la voluntad individual, que se transforma en voluntad
de la especie.

En este gran interés se fundan lo patético y lo sublime del amor, sus transportes, sus dolores infinitos, que desde millares de siglos no se cansan los poetas de representar con ejemplos sin cuento. ¿Qué otro asunto pudiera aventajar en interés al que atañe al bien o al mal de la especie? Porque el individuo es a la especie lo que la superficie de los cuerpos a los cuerpos mismos. Esto es lo que hace que sea tan difícil dar interés a un drama sin mezclar en él una intriga amorosa, y sin embargo, a pesar del uso diario que del amor se hace, nunca se agota el asunto.


De El amor y otras pasiones de Arthur Schopenhauer

La verdad yo no pensaba así, pero la vida te va enseñando que las cosas no son tan bonitas como uno las piensa. Por eso se tiene que ver qué hay más allá de lo que uno se centra. Este libro, en general, me cambió en muchas cosas la forma de ver la vida y cómo disfurtarla. En general lean pero si pueden leer ese libro y tienen ojos para "ver" veran que Schopenhauer tenía razón en casi todo, y digo "casi" no por que no lo sea, si no porque no he leído toda su obra.

Nunca olvidaré, nunca.

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